HISTORIA
Se sitúa en la orilla izquierda del río Vaca y es un pueblo típico del llano.
De linaje musulmán, fue durante muchos años lugar de mudéjares y tuvo que ser repoblado nuevamente tras 1609. Entonces, Benifairó junto con Barx, Simat y Tavernes, se salvó de la casi total despoblación. En su término se encuentra el castillo de Alfándech, popularmente conocido como el de la Reina Mora. Aún se conservan algunos elementos de los siglos XIII y XIV: la puerta de la albacara, la torre del homenaje y la ventana por donde, según dice la leyenda, se tiró la Reina Mora. También se pueden encontrar unas ruinas en la casa de campo de les Carotes.
Las montañas mejor identificadas son la Peña del Mediodía, que con su sombra hace de reloj, la Montaña de les Joies y la propia del castillo.
Fue donado en 1249 por Jaime I a Ferrer Matoses y Domingo Teylla.
Las donaciones reflejadas en el libro del reparto son muy a menudo pasajeras, de forma que vuelve a la corona y pasa por las manos de la emperatriz Constanza hasta la fundación del Monasterio de Santa María. La carta puebla para los musulmanes es de 1336 y la dada a los cristianos, de 1610. Entonces se repartieron lotes de tres hectáreas que derivarían en una comunidad de labradores bastante homogénea, si bien empobrecida en los siglos XVII y XVIII. La población ha aumentado despacio desde entonces y en los últimos decenios ha sido estacionaria. En los últimos 150 años, con la construcción de la carretera de Alzira y el tranvía, el pueblo ha cambiado el sentido de su crecimiento urbano.
La iglesia, primeramente, era anexa a la de Ráfol, de la que se independizó en 1536, con la advocación de San Juan Evangelista. Últimamente, perteneció al arciprestazgo de Alzira.
DATOS DE INTERES
El término municipal abasta 20.1 kilómetros cuadrados y tiene una población de unos 1800 habitantes.
En cuanto a su gastronomía, destaca todo lo relacionado con el arroz, como la paella, el arroz al horno…
Sus habitantes son conocidos con el nombre de benifaironers.
FIESTAS
San Antonio
La primera celebración festiva del año llega en enero. San Antonio es el santo protector de los animales. Se bendicen los animales y se reparte el pan bendecido.
Fundación del Monasterio de Santa María
El 15 de marzo conmemora, junto a los otros pueblos de la Valldigna, la fundación del Monasterio de Santa María.
Porrat del Clot de la Font
Se celebra el segundo miércoles de julio. Los más pequeños compran juguetes y golosinas de toda clase y los grandes se comen las paellas que cocinan allí mismo y abren la primera sandía del año, la mejor de las que han plantado y guardado adrede para la ocasión.
Fiestas patronales
Se celebran en agosto, en honor a su patrón, San Benito, al Cristo de la Providencia (fiesta de los hombres), y a la Madre de Dios de los Ángeles (fiesta de las mujeres).
Se hacen despertaes, bailes de verbena, fuegos artificiales y cordaes. Lo más característico de las fiestas son las vaquillas, que antes se hacían en la calle y ahora se hacen en una plaza portátil, y el día de las paellas y el agua.
La fiesta del agua nació hace unos años, a raíz de un concurso de paellas que se celebraba dentro las fiestas patronales. Parece ser que, al acabarse, todo el mundo se dedicó a lanzarse por encima los restos de comida. A iniciativa de un concejal, no se sabe si por higiene o por diversión, empezó a gastarse agua para lanzarla a la vecindad. La cuestión es que ese día, tras comerse las paellas, los habitantes de Benifairó inician una batalla acuática en la que vale todo y de donde nadie se escapa sin recibir un buen remojón.
Fiesta de la Purísima
Se celebra en diciembre y la celebran las hijas de las Marías. Son protagonistas todas las jóvenes del pueblo que cumplen dieciocho años.
CULTURA Y PATRIMONIO
CAMPANARIO DE LA IGLESIA DE SAN JUAN EVANGELISTA

Situación: Plaza de Joan Caballero, s/n
Materiales: mazonería y ladrillos de cerámica
Medidas: 18 metros de altura
Estilo: Barroco popular
Cronología: posiblemente de finales de siglo XVIII o principios del XIX
Descripción: El campanario está integrado en uno de los extremos de la fachada (el del Evangelio). El primer cuerpo es, por lo tanto, parte de la fachada y nada nos indica la caña prismática sobre la que descansa el segundo cuerpo, el de las campanas, que aparece sobrepuesto en la cornisa de la fachada. Los habituales arcos que acogen las campanas se recortan sobre los blancos muros de cada una de las caras, las cuales aparecen delimitadas en las esquinas por pilastras fingidas por una línea de pintura. Un friso de azulejos de cerámica y una ligera y simple cornisa cierran el cuerpo de las campanas. Finalmente, dos arcos entrecruzados en diagonal conforman los contrafuertes en cuyo centro se instala la campana. Encima de estos arcos hay otros más pequeños, coronados por jarrones ornamentales. Esta disposición final no tiene otra finalidad más que la de una voluntad de elevar, de hacer más esbelta la torre y, así, hacer notar más su presencia y su función de torre campanario.
IMAGEN DE LA INMACULADA CONCEPCION
Puede ser que estemos frente a una de las obras de arte más interesantes de La Safor. Su procedencia nos remite al convento cisterciense.
Trabajada en mármol blanco, esculpida y pulida, tiene una altura de 60 cm. De estilo barroco, está fechada en el año 1697 y su autoría es anónima. Es una pieza muy curiosa ya que la imagen de la Inmaculada se presenta siguiendo un modelo iconográfico más de estilo italiano que no del propio del país. Por eso nos recuerda una de las extasiadas esculturas de Bernini. En esta imagen de Nuestra Señora se quiere representar el momento sublime en que tiene lugar la concepción de Cristo mediante el Espíritu Santo. Este instante aparece reflejado en la actitud del cuerpo y en la expresión del rostro de María, que no deja de recordar la Santa Teresa del maestro Italiano.